miércoles, 3 de agosto de 2011

Cosas horribles

Llevo días con las emociones un poco más a flor de piel que de costumbre. Frágil.

No han sido día malos. Y eso, ya se sabe, siempre me confunde. Cuando las cosas pintan bien, sospecho que alguna desgracia se fragua a mis espaldas.

Aún no me repongo de las aventuras en las que involucré a mi corazón en los últimos 12 meses y ya empiezo a rondar fronteras peligrosas.

Tengo miedo. Porque siento que la desgracia me acompaña y me molesta anticipar que el precio por unos instantes de felicidad ha de ser siempre un profundo dolor. No solo en mí, sino —sobre todo— en quien termina siendo sujeto de mi afecto.

Como afirma Hajime en Al Sur de la Forntera, Al Oeste del Sol: «A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el solo hecho de existir.» O como Alejandra a Martín en Sobre Héroes y Tumbas: «Yo no puedo dominar cosas horribles que tengo dentro.»

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