miércoles, 17 de marzo de 2010
De nuevo, quisiera...
Daría cualquier cosa por tener el valor de arrojar todo por la borda. Quisiera convertirme en barista de este Starbucks, testigo de mi depresión y acompañante de mis escasas alegrías en estas coordenadas. Algo simple. Lo complejo de lo cotidiano por lo que he apostado durante poco más de una década me tiene mal. Los nervios no responden adecuadamente. No me soporto ni yo mismo.
martes, 16 de marzo de 2010
Parálisis
Esto se complica a cada paso. Por un segundo me entusiasmo, me lleno de posibilidades y grito de alegría a los cuatro vientos. Me emociono. Siento que todo marcha viento en popa. De pronto, todo cambia. La tormenta. Nada tiene sentido. No existe certidumbre alguna. El mundo perfecto, evidentemente, no es tan perfecto. No podía serlo. Y ahora, incapaz de hacer frente a las mentiras sobre las que he construido mis certezas, me paralizo. ¿Qué sigue?
domingo, 14 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
Quisiera...
En muchos sentidos ha sido días buenos. Pero han sido también días de infinita confusión. Hoy, literalmente, quisiera extirparme el corazón. Dejar de sentir. Y dejar de lastimar.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Vencidas
La cabeza está a punto de explotarme. Ya es demasiado. Hace mucho que es demasiado. Pero soy terco y me aferro. Insisto. La realidad y yo hemos entrado en un ridículo juego de vencidas donde no tengo oportunidad. Pero ahí estoy. No tiene sentido.
lunes, 1 de marzo de 2010
Desaparecer
El fin de semana ella me dijo que tenía ganas de desaparecer. Lo dijo en ese tono que no me gusta, que suena fatalista, que da miedo. Respondí lo que se responde en estos casos. Y lo dije de verdad. Que no pensara eso. Que un rato, quizá, se vale. Pero que uno debe encontrar sentido a las cosas.
Y resulta que hoy tengo necesidad de usar sus palabras. Quisiera desaparecer.
Y resulta que hoy tengo necesidad de usar sus palabras. Quisiera desaparecer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)