El fin de semana ella me dijo que tenía ganas de desaparecer. Lo dijo en ese tono que no me gusta, que suena fatalista, que da miedo. Respondí lo que se responde en estos casos. Y lo dije de verdad. Que no pensara eso. Que un rato, quizá, se vale. Pero que uno debe encontrar sentido a las cosas.
Y resulta que hoy tengo necesidad de usar sus palabras. Quisiera desaparecer.
lunes, 1 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario