miércoles, 24 de febrero de 2010
Estar bien
Estoy bien, en serio. Es sólo que las cosas me superan. Me siento auténticamente rebasado. Con una necesidad inmensa de arrojar todo por la borda. Pero me siento bien. Quizá indiferente. Quizá nuevamente sin sentido. Y es posible que eso no suene como a estar bien. Pero sucede que no me siento mal. Quizá sea que simplemente no me siento de ninguna manera. Estoy. Soy. Y punto.
martes, 23 de febrero de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
Consuelo
Es claro que la raíz del problema está en mi maldita soberbia. El desprecio que siento por casi todo lo que me rodea. A ratos consigo silenciarlo. Pero hay veces en que se revela (y se rebela) inevitable. Esos son los días en que más cuesta salir a dar la cara a un mundo que uno simplemente considera que no vale la pena.
El consuelo está en que eso no pasa a diario.
El consuelo está en que eso no pasa a diario.
miércoles, 3 de febrero de 2010
martes, 2 de febrero de 2010
No dejo de darle vueltas. Y nada. Simplemente demasiadas preguntas. El túnel se vuelve más estrecho. No hay mucho aire.
Hace un rato leía los comentarios de mis niños de secundaria acerca de mi clase. Impresionante. Por la claridad de sus observaciones. Por la contundencia de su sentir. Por la forma en que ciertos tropiezos míos han quedado registrados en ellos. Por lo poco que ven de lo mucho que hay detrás, de ellos y de mí. Porque tienen razón en muchas cosas. Y yo simplemente no encuentro la energía suficiente para reaccionar y responder como debería. Y me quedo en la nada. En esa nada en la que habito desde hace meses. Incapaz de reaccionar y hacer algo por mí mismo.
No hay mucho aire. El túnel se vuelve más estrecho. Simplemente demasiadas preguntas. Y nada. No dejo de darle vueltas.
Hace un rato leía los comentarios de mis niños de secundaria acerca de mi clase. Impresionante. Por la claridad de sus observaciones. Por la contundencia de su sentir. Por la forma en que ciertos tropiezos míos han quedado registrados en ellos. Por lo poco que ven de lo mucho que hay detrás, de ellos y de mí. Porque tienen razón en muchas cosas. Y yo simplemente no encuentro la energía suficiente para reaccionar y responder como debería. Y me quedo en la nada. En esa nada en la que habito desde hace meses. Incapaz de reaccionar y hacer algo por mí mismo.
No hay mucho aire. El túnel se vuelve más estrecho. Simplemente demasiadas preguntas. Y nada. No dejo de darle vueltas.
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