martes, 2 de febrero de 2010

No dejo de darle vueltas. Y nada. Simplemente demasiadas preguntas. El túnel se vuelve más estrecho. No hay mucho aire.

Hace un rato leía los comentarios de mis niños de secundaria acerca de mi clase. Impresionante. Por la claridad de sus observaciones. Por la contundencia de su sentir. Por la forma en que ciertos tropiezos míos han quedado registrados en ellos. Por lo poco que ven de lo mucho que hay detrás, de ellos y de mí. Porque tienen razón en muchas cosas. Y yo simplemente no encuentro la energía suficiente para reaccionar y responder como debería. Y me quedo en la nada. En esa nada en la que habito desde hace meses. Incapaz de reaccionar y hacer algo por mí mismo.

No hay mucho aire. El túnel se vuelve más estrecho. Simplemente demasiadas preguntas. Y nada. No dejo de darle vueltas.

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