miércoles, 17 de marzo de 2010

De nuevo, quisiera...

Daría cualquier cosa por tener el valor de arrojar todo por la borda. Quisiera convertirme en barista de este Starbucks, testigo de mi depresión y acompañante de mis escasas alegrías en estas coordenadas. Algo simple. Lo complejo de lo cotidiano por lo que he apostado durante poco más de una década me tiene mal. Los nervios no responden adecuadamente. No me soporto ni yo mismo.

No hay comentarios: