lunes, 14 de junio de 2010

Se asoma un instante. No comprende del todo qué hay del otro lado. Imagina. ¿Es cierto? Ya nada lo es. Juega un rato con las palabras. Las estira, las mezcla. Parece que el resultado no tiene sentido. Pero sólo parece. ¿Es real? ¡Qué más da! Mejor dejar de hacerse preguntas.

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