martes, 26 de enero de 2010
Cordura
No es la primera vez que lo diré. Y probablemente no será la última. Es simple: temo por mi cordura. No es que me reconozca ordinariamente cuerdo, pero en lo general mi locura es capaz de convivir con la del resto de las personas. Sin embargo, hoy temo porque llevo mucho tiempo en el borde, sabiendo que en cualquier momento podría perderme sin remedio. Desprenderme de la realidad. A veces lo deseo intensamente. Pero sobreviven aún elementos que me atan a la burda y agobiante realidad. No son cosas malas, por el contrario. Pero quisiera aislarlas. Sobrevivir sólo con ellas y abandonar el resto. Desprenderme de lo que innecesariamente he acumulado en más de tres décadas. Hoy reconozco que la lógica se ausenta de mi razonamiento cada vez por periodos más prolongados. Temo que un día termine por no regresar. Y me deje aquí. En medio de todo y de nada. Sin saber qué diablos hago en medio de tanto caos. Temo por mi cordura. Y por el que soy si la pierdo por completo.
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