domingo, 11 de abril de 2010

... y de pronto me he puesto a llorar. Así, sin más. Sin que se anticipara. Sin que algo concreto lo haya provocado. Después de días y días conteniendo. Después de creer que me había quedado sin lágrimas. Aquí estoy, llorando. Y nada más sentir las lágrimas corriendo por las mejillas he corrido a refugiarme aquí. Abrí esto y me pongo a escribir.

El llanto se contiene un momento. No cesa, pero disminuye su intensidad.

Pausa. Y mientras hago una pausa de cinco segundos el llanto regresa. Como si escribir esto, que no dice nada, alcanzara para cerrarle la llave. Y quiero seguir llorando porque está claro que me hace falta. Pero también quiero seguir escribiendo, que llevo un buen rato también conteniendo las palabras.

Otra pausa. Esta vez diez segundos. Parece que el llanto va ganando la partida. Seguro es más necesario. Ha sido más lo que se ha acumulado en los ojos que en las manos. Así que no diré mucho más. Diré solo que estoy muy cansado. Que quisiera detenerlo todo. Pero ese todo no me hace caso. Y se viene encima. Me asfixa. Y quisiera renunciar. A todo. Abortar esta misión Tierra. Nunca la he entendido. Y no sé si quiero seguirla. Estoy cansado. Lo siento. Quizá solo necesito irme un rato a dejar que este llanto corra. Estoy cansado.

No hay comentarios: